El texto de Mondolfo nos plantea las distintas relaciones que pueden haber entre los antescedentes y el pensamiento de un autor, partiendo de que estos siempre van a estar presentes. Cuando alguien postula una idea puede estar de acuerdo o en oposición de un antescedente; de estar de acuerdo puede existir una influencia tanto consciente como inconsciente, mientras que en la oposición, el rechazo al antescedente implica reconocerlo.
La dependencia inconsciente parte de que varias ideas atraviesan el tiempo por medio de otras; se trata de una continua sucesión de pensamientos y por lo tanto, es sencillo que el autor las adopte dentro de su conocimiento sin entender -incluso sin cuestionarse- de dónde derivan. Es más, puede que incluso siendo consciente de su antescedente, un autor o adopte sin comprender totalmente a lo que este realmente se refería. Así mismo, cuando se hace una consulta consciente, los antescedentes pueden darse tanto en obras y fragmentos, como en testimonios y registros posteriores.
Sin embargo, ya sea consciente o incosciente, o si se actúa en contra o a favor, el antescedente es un componente necesario dentro de la producción filosófica, mas no nescesitante. El antescedente cumple varias funciones para fundamentar una postura, por ejemplo: pueden ofrecer un soporte desde el pensamiento antiguo, o pueden evidenciar que dicha idea se repite en ámbitos espaciales y/o culturales totalmente diversos. A pesar de ello, el antescedente por sí mismo no basta, pues documentar y repetir estas ideas, si bien forma parte del proceso de estudio de la filosofía, no llega a ser un verdadero aporte.
*Antecedentes.
ResponderEliminarP.D: Soy Rivs.